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La aparición del miedo en niños de dos a tres años: Como acompañar de manera respetuosa.

El pensamiento del niño(a) de dos a tres años y la aparición de algunos miedos: Como acompañar de una manera respetuosa

Muchos de los cambios emocionales a esta edad transcurren en paralelo y se encuentran directamente relacionados con los cambios a nivel cognitivo.

La vida mental se encuentra repleta de imágenes y algunas de ellas lo tranquilizan (como la de la mamá) y otras lo hacen sentir inquieto. Todo lo que ve o imagina es parte de su realidad y no existe distinción entre ambos mundos; el real y el imaginado.

Por ello los personajes ficticios, los dibujos animados, entre otros, cobran sentido y vida propia para el pequeño(a) de dos a tres años. Los niños(a) a esta edad, tienden a atribuir sentimientos e intenciones a estos seres inanimados, por ejemplo, que los muñecos o peluches puedan despertarse durante la noche y molestarlo o hacerle algo. Piensan que su auto favorito puede andar solo, piensan que su muñeca está enojada, etc.

A esta característica del pensamiento los psicólogos le llaman “pensamiento animista y artificialista”. 

Esta característica del pensamiento, genera un terreno propicio para la aparición de miedos propios de esta etapa, como miedo a la oscuridad y a todo lo desconocido, a los ruidos fuertes, al viejo pascuero, a personajes animados. También el miedo ante la separación suele acompañar al niño(a) por largo tiempo; ya que al encontrarse lejos de su figura de cuidado principal, se siente desprotegido ante estos “peligros inminentes”.

Será importante que el adulto tenga en cuenta lo siguiente, para así promover una transición adecuada por esta etapa:

  • No olvidar que estas manifestaciones corresponden a miedos transitorios y propios de la edad.
  • Es importante acompañar al niño(a) cuando muestre reacciones de temor o angustia, aceptando y entregando contención, tranquilidad y afecto.
  • A pesar de la presencia de estas reacciones como llanto, evitación, etc. se debe acompañar y permitir que el niño(a) se acerque al objeto temido en su compañía, ya que esto le dará una sensación de confianza y seguridad para continuar explorando su entorno y todo lo desconocido que irá encontrando a su paso.

 

Escrito por: Daniella Heise Burgos.

Fundadora y coordinadora del Instituto de Psicología y Psicoterapia de La Serena.

Psicóloga clínica infantojuvenil. Especialista en infancia temprana.

Creadora, coordinadora y docente del Diplomado: “Apego y Entrenamiento en estrategias de intervención temprana”.

 

 

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